En cierta ocasión estaba en la sala de recepción una pareja
esperando a que los atendiera. Yo los observaba con discreción mientras realizaba
una llamada de teléfono, consciente de que es en los pequeños detalles donde
las personas nos revelamos y damos muestra de quiénes somos realmente.
Y lo que observé fue que el marido, al entrar en la sala de
espera, se sentó en una de las sillas y dejó caer su chaqueta en otra silla. Después
de esto, la mujer cogió la chaqueta de él, la dobló, y se la puso encima de sus
piernas, al tiempo que decía: “jolín Miguel, que desastre eres, siempre tengo
que estar de chacha tuya”. El tono no era el de una discusión, fue un
comentario tranquilo y sin tensiones, casi hasta cariñoso y con un toque de
broma. Pero para mí, en este suceso se encontraba la clave de su conflicto.
Cuando entraron a sesión, lo que apareció como motivo de
consulta, era exactamente esto. Una mujer que jugaba un papel de salvadora en
la relación, se hacía cargo de lo que le correspondía a él, su chaqueta, luego pasaba a ser una perseguidora, la
recriminación por ser tan desastre, y al
final el victimismo mostrado en la queja de que ella ya no puede más con una
pareja tan insensible, su chacha. Él, por su parte, no parecía estar mal, es
como si para él, mientras ella siguiera haciéndose cargo de la relación, “de su
chaqueta”, el precio de aguantar sus recriminaciones era un buen negocio.
Todo su conflicto y los juegos psicológicos que utilizaban
estaban condensados en ese suceso de la sala de recepción. Todo, en ese pequeño
detalle que actuó como una muestra representativa de la dinámica de su relación
y que los mostró sin ellos conscientes.
Os dejo con un vídeo grabado en el parlamento italiano en
el que un político tiene un gesto con un colega, a mi entender inconscientemente, que creo puede decir mucho de esta persona. Es muy breve, estate atento.