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martes, 9 de julio de 2013

¿Miente el cuerpo o la palabra?

   Ayer lunes día 8 de julio finalizó el juicio contra José Bretón, el padre acusado de matar a sus dos hijos. En la defensa final que realizó el padre, este se volvió a declarar inocente de los cargos que la fiscalía le imputa.

Mientras escuchaba su declaración me llamó mucho la atención que su cuerpo contradecía lo que estaba expresando verbalmente. Si queréis verlo, tenéis que estar muy atentos a lo que hace con la cabeza, como niega moviéndola en ambos sentidos, casi imperceptiblemente, mientras afirma ser inocente.

También observar el gesto que hace al retraer los labios inferiores y tensar los tendones laterales del cuello al finalizar de hablar, es el último gesto del vídeo. Es un gesto que solemos realizar cuando creemos que hemos hecho algo indebido. Por ejemplo, abrimos la puerta del cuarto de baño de un restaurante que no tenía el pestillo echado y, de repente, pillamos a un hombre sentado en la taza. 

La interpretación de su inocencia o culpabilidad os la dejo a vosotros, por ahora sólo observar esta contradicción entre el mensaje verbal y el no verbal. 

Si estáis interesados en saber más del tema de la comunicación no verbal, os invito al taller que realizaré el próximo día 28 de septiembre en Almería. Posteriormente lo impartiré, si todo sale según lo previsto, en Tenerife y Las Palmas de Gran Canarias. 


martes, 2 de julio de 2013

El Matrimonio: Khalil Gibran

       
Dejad que en vuestra unión crezcan los espacios.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Llenaos mutuamente las copas,
pero no bebáis sólo en una.
Compartid vuestro pan,
mas no comáis de la misma hogaza.
Cantad y bailad juntos, alegraos,
pero que cada uno de vosotros
conserve la soledad para retirarse a ella a veces.
Hasta las cuerdas de un laúd están separadas,
aunque vibren con la misma música.
Ofreced vuestro corazón,
pero no para que se adueñen de él.
Porque sólo la mano de la Vida
puede contener vuestros corazones.
Y permaneced juntos,
más no demasiado juntos:
Porque los pilares sostienen el templo,
pero están separados.
Y ni el roble ni el ciprés
crecen el uno a la sombra del otro.