Y dejad que los
vientos del cielo dancen entre vosotros.
Llenaos mutuamente
las copas,
pero no bebáis
sólo en una.
Compartid vuestro
pan,
mas no comáis de
la misma hogaza.
Cantad y bailad
juntos, alegraos,
pero que cada uno
de vosotros
conserve la
soledad para retirarse a ella a veces.
Hasta las cuerdas
de un laúd están separadas,
aunque vibren con
la misma música.
Ofreced vuestro
corazón,
pero no para que se
adueñen de él.
Porque sólo la
mano de la Vida
puede contener
vuestros corazones.
Y permaneced
juntos,
más no demasiado
juntos:
Porque los pilares
sostienen el templo,
pero están
separados.
Y ni el roble ni
el ciprés
crecen el uno a la
sombra del otro.
me encanto
ResponderEliminar